martes, 14 de diciembre de 2010

cinco

Que día de mierda. Un catorce, y si.. ese numero me sigue por todos lados... 
Detesto que la gente se "sincere" conmigo, para que después me diga que todo es una mentira. Así como odio la propaganda, que te intenta vender productos que por ahí son una mierda, así también, de la misma forma odio las falsas ilusiones, o mas aun. Lo que tiene de malo, y acá está la diferencia de ambas, es que una juega sólo con el dinero y un poco con la cabeza de la gente, mientras que la otra, juega con los sentimientos y el corazón..
Me duele, porque cuando veo que alguien es sincero conmigo, es como que necesito al instante sincerarme también con esa persona.. no puedo ni ocultar nada, ni ser falsa. Y.. a mi me cuesta muchísimo abrir la piel, dejar las apariencias de lado, y decir verdaderamente lo que siento. Es, como que si después de decirlo, mi alma quedara desnuda, sin protección alguna para enfrentarse con el mundo.
Y es lo que me pasa en este momento.. 

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Epa epaaa pero mirá quien va a comentar..